Día 2 – Puedo saltar la soga

Hoy me levanté tarde. Vinieron unos amigos de mis tíos, comimos asado y de postre hubo helado. Al rato, descubrí que todavía puedo saltar la soga (y tan bien como los chicos). Vi el partido de los Pumas (rugby), para ver de qué se trataba. A la hora de la merienda me entretuve dibujando y hablando de películas. Al rato mis primitas se fueron a dormir a la casa de los primos. Me puse a trabajar un ratito en un trabajo que tengo pendiente, y cuando se fueron las visitas cené un poco de carne (pero después de todo lo que había comido no tenía mucho hambre).
Mi idea había sido invitar a mis tíos a cenar, pero como nos faltaba lo fundamental (ganas de comer), pensamos alternativas. Primero, mi tía propuso ir a tomar un café. La idea no era del todo mala. Mi tío objetó que para mi iba a ser aburrido. Al rato me propusieron salir a algún bar -o similar- que haya por acá, pero realmente hoy no estaba de ánimo para tanto movimiento. Quería una salida, pero no tan… intensa.
Finalmente, decidimos ir al cine, y fuimos a ver Bourne: The Ultimatum. Excelente película.