El viaje de ida

Ayer salí de Bariloche rumbo a Buenos Aires, en colectivo. Fueron las 23 horas de mi vida más tristes, patéticas, aburridas, desastrosas, inútiles y peor utilizadas. Paso a detallarles mis penurias.
Salimos, y a las pocas cuadras de la estación el colectivo se detuvo porque alguien había llegado tarde. Después de esa pequeña intervención, volvimos a salir. Mi compañero de butaca fue un chico que está estudiando para profesor de educación física. Lamentáblemente, empezamos a hablar recién a la hora de la cena, preguntándonos si nos iban a dejar con esa simple “entrada”. Por suerte, en un acto de extrema bondad nos dieron carne con puré de papas y pudimos sobrevivir. Para cuando la charla se hizo interesante, él ya se tenía que bajar (en Neuquén). Esperaba que suba alguien más, con un poco de suerte, alguien lo suficientemente amigable como para hablar. Con un poco más de suerte, … bien; como les decía, esperaba que suba alguien. Pero no subió nadie hasta la siguiente parada. Para mi desgracia, resultó ser una señora (menopáusica, apostaría) poco agradable. Por suerte, ya era tarde, y simplemente todos nos dormimos (con dormir me refiero a descansar con los ojos cerrados en posición semi-vertical, en una butaca de colectivo con manchas de dios sabrá qué fluido y ruidos, olores, y otras experiencias multisensoriales olvidables).
Me desperté muy temprano, como para ver de a ratitos el amanecer. Intenté leer los papers de Google que me había llevado, pero no me pude concentrar demasiado. Escuché música hasta que se acabó la batería. Ahí conecté la notebook, y me puse a hacer pavadas para matar al tiempo (o que él me mate a mi).
Lo curioso del viaje es que me di cuenta que estar en la cárcel no debe ser tan malo. O al menos, no es lo peor del mundo. Porque mientras en uno estás encerrado, sin poder irte, aislado del mundo, comiendo una ración de alimento pequeña y haciendo cuentas regresivas, en el otro simplemente cumplís tu condena por un delito. Ah, y en la cárcel no pagas la comida ni el transporte.
Bien. Llegué finalmente a Buenos Aires. Mis abuelos me fueron a buscar a la terminal, y le pedí a mi abuelo si podía parar en alguna de las direcciones que ya me había anotado antes yo en un papel, para ir a comprarme mi Sony-Ericsson K310i.
Resulta que los shoppings son enormes, y costó trabajo llegar al tercer piso y dar con el puestito de ventas de Personal. Tanto lío para que finalmente el vendedor me dijera que no tenía ese modelo, y me preguntase cosas sobre los celulares. Porque él sabía de celulares lo que yo se de indumentaria.
Salí frustrado, y mi abuelo me ofreció llevarme a otra de las direcciones. Peor que el anterior! Este shopping era interminable. El paraiso de las adolescentes adineradas de hoy en día, probablemente. Locales de ropa, perfumes, y demás estupideces por doquier. Y arriba, tercer piso, escondido también como el anterior, el local de Personal.
Luego de llenar papeles, documentos y otras cosas tediosas (que incluyeron buscar de emergencia la dirección de alguna casa de alguien aca en Buenos Aires y el teléfono de mi tía), me fui feliz con mi k310i. Para ese entonces, ya eran alrededor de las tres y media de la tarde, y no habíamos almorzado. Nos fuimos finalmente rumbo a la casa de mi tía, para almorzar lasgna (muy rico) con mis tíos, mis primitas y mis abuelos. Apenas llegué, mis primitas empezaron a hablarme y mostrarme cosas. Agradezco tener dos ojos y dos oidos. Descubrí que es posible aplicar todo mi hemisferio izquierdo a atender a una de mis primas mientras dedico el hemisferio derecho a la otra. Se me dificultaba hablar, ya que con una sola boca mi cerebro entraba en conflicto, pero lo pude resolver sin mayores problemas.
Más tarde, fuimos con mi tía y mi prima más grande (Euge) a comprarme un par de zapatillas (sí, hoy fue mi día de gastos); y al rato fuimos a comprar algo de cenar.
Entre ayer y hoy, gracias a mi celular, me enteré de que no voy a poder ver a Pulis; me sorprendí de recibir una llamada de Leo; y me alegró seguir en contacto por SMS con Valenzine y Pauli (a quien voy a conocer personalmente en los próximos días).
Para mañana, me espera un asado, y más tarde un test drive del auto de mi tía (no conduzco desde hace 5 meses).

  • ¿23 de horas de viaje? Creo que hubiese preferido quedarme en casa.

  • Matias

    wow, eso son muchas horas, yo apenas soporto las 19 promedio XD

    lo malo de la carcel no es estar, si no la posibilidad de no salir virgen :p

    bueno, suerte con el resto de tu viaje entonces

    Magontek

  • Ir3

    bueno…
    ahora si sabès lo qe se siente un viaje xD

    viste? y bueno, ahora es el momento de preguntarse si valio la pena…
    no?
    jeje, màs suerte para la pròxima!

    Ir3

  • Puliis.

    Mii nombre tàà en el post :)
    Y no tt pude ver :(
    Ya llega enero.
    Toodo enero.
    Y ahi tt voi a ver :)