Viajes nocturnos

Ayer a última hora, cuando ya pensaba en qué lado de la almohada iba a ocupar primero, recibí un llamado.
Tenía que estar a 25 kilómetros de mi casa lo antes posible. Bajé unas cuadras para tomar el colectivo. Mientras esperaba, observé las ocurrencias de un hombre que parecía estar drogado. Caminaba por la ruta haciendo música con sus zapatillas, pateaba piedras dentro de la garita de colectivos y tenía una mirada extraña.
Momentos después de que mi paciencia se colmara, pasó el colectivo. El viaje a la ciudad fue rápido, no hubo muchas paradas más. Me bajé del colectivo y caminé rápido hasta el punto de encuentro. Una mesa en una esquina de un restaurant. Ellas ya habían cenado, así que saludamos al resto del grupo y nos subimos al auto de S. Cargamos nafta, e hicimos los 20 kilómetros que faltaban entre anécdotas y mensajes de celular. Llegando a destino, notamos una rueda baja. En el medio de la nada. Mucho viento. Un frio desastroso. Andando despacio llegamos a la casa del Padrino. Nos pusimos al tanto de todo entre cafés, y luego vieron un par de películas. Yo me dormí en esa parte. A las cinco de la mañana, cuando terminaron las películas y ya todos queríamos ir a dormir, decidí volver a la ciudad con S, que volvía en auto. Cuando salimos notamos que el auto había quedado con todo el peso sobre la rueda desinflada. Intentamos salir así. Hicimos varios kilómetros sintiendo el auto inestable, preparados para un problema más grande (realmente, sólo advertidos, porque ninguno de los dos sabía qué podría pasar).
Pasaban los kilómetros, y ni señales de una estación de servicio. De repente después de una curva apareció una camioneta parada en el medio de la ruta. Con las luces prendidas. Cuando pasamos por al lado pude ver a un hombre con la cabeza en el volante. Tétrico. No nos detuvimos, creo que ambos preferimos evitar problemas.
Pocas cuadras después entramos a una estación de servicio. Pero no funcionaba el compresor. Otra vez andando despacio. Ya casi en la ciudad pudimos inflar el neumático. Y fue un alivio. Pero yo ya tenía los nervios destrozados, y un sueño impresionante. Dos horas y media más tarde tenía que estar despertando para ir al trabajo. S me llevó hasta casa. Eso me ahorró tener que volver por mis propios medios, y me dio un rato más de tiempo para dormir.
Pero dormí mal. Mi cerebro estaba hiperactivo, y todo se traducía en señales de tránsito, caminos y cosas que tenía que hacer. Mi pensamiento estaba tomado por un lenguaje extraño, y dos horas se transformaron en pocos momentos.
Epílogo: Hoy fue un día detestable, mantenerme despierto fue todo un desafío. Casi me caigo del asiento del colectivo porque me estaba durmiendo sentado.

  • V

    Hablando de AAR, tienen la canción “Night Drive”, creí que se trataba de eso antes de leer.

    De todas maneras siempre es mejor tener algo que contar, bueno o malo, antes que nada.

    Un abrazo,

    .-v

  • hay una frase que te abrira muchas puertas en la vida: Calavera no chilla.

    Quien se va hasta el 20 a ver una pelicula?!

  • !r3

    Jajajajajajajà.
    Me gutstò tu noche,
    con los chicos de teatro tambièn hacemos esas cosas
    Ir todos juntos al km 23 a ver pelìculas…
    y hacer boludeces… etc.
    Una pelìcula de terror recomendable?
    “La habitaciòn del niño”
    bueno… no mucho màs para decir.
    Un beso Zim!
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  • Zim

    No entiendo por qué piensan que fui al kilómetro 20. Fui para el otro lado.

  • Eso es lo que llamo una noche de aventuras, yo hubiera agregado un cafe para terminar la noche con broche de oro.

    Saludos!

  • Te divertis más vos en Bariloche que yo en Buenos Aires!
    Aca hay 10 veces más estaciones de servicio asique es poco probable que anduviesemos asi…

    Saludos