Twitter detox


Era hora. Me desconecté de mi cuenta de Twitter por, al menos, una semana. ¿Por qué hice esto? Por varios motivos. Pero fundamentalmente, porque era una pérdida de tiempo.

Ahora puedo usar ese tiempo para, por ejemplo, escribir en Go mobile!. Con un poco de suerte voy a poder usar esto como excusa para volver al blogging. O a algún otro proyecto pendiente.

Me inspiré en Matt Cutts, que hizo algo similar hace un tiempo, y en este post de @hookdump (él arrancó por Facebook). Además leí en algún feed algo más al respecto.
Espero dejar de pensar “tengo que twitear esto” y empezar a hacer algo más productivo con esas microideas. En definitiva, son las que luego llevan a ideas más elaboradas en, por ejemplo, este blog.

Mi plan es ver cómo me llevo con la ausencia de Twitter y, si es posible, salirme de Facebook también.

Estoy cansado de la información fugaz. Con las redes sociales vivimos rodeados de banalidades. Lo peor de todo es que es un sistema vil, especialmente en Facebook: en el flujo de información terminamos viendo sólo lo que publican las personas más populares o las que agregan más contenido (en definitiva, los más “adictos”) y nos perdemos lo que dicen o hacen otras personas con menos participación (pero que hacen aportes mucho más ricos).
Esto se solucionaría mediante dos herramientas: un ecualizador individual para cada contacto (donde pueda elegir o descartar cierto tipo de contenido) y contactos relevantes.

Es algo parecido a lo que pasa en el Mundo Real™: no sólo importa a dónde vas, sino también con qué personas te juntas. No por la imagen, sino por el lugar hacia donde te proyectan esos lugares y personas.

Vamos a ver qué pasa.

11 thoughts on “Twitter detox

  1. @diego: ¡Estoy de vuelta en casa!

    @Witty: Excelente.

    @Jake: Totalmente de acuerdo. Y para ver chicas.

    @magontek: Todavía me enceguece la luz del sol.

  2. Pero en Facebook(TM) podés configurar qué cosas querés recibir de cada contacto, en la suscripción al mismo. Even so, suerte en tu empresa!

  3. Yo a Twitter lo abandoné casi sin darme cuenta. Lo tenía siempre abierto, como pestaña fija, pero en la parte de mentions, y solo entraba cuando Chrome me avisaba que había algo nuevo. Es decir, no cerré la cuenta porque todavía hay gente que me puede contactar solo por ese medio. Pero me di cuenta que cada vez le daba menos bola, así que lo saqué de las pestañas fijas, ahora entro cada una semana masomenos, a ver si alguien se acordó de mi. A ver como sigue creciendo ese meaningless numerito.
    En cambio a FB cada vez lo quiero más. Lo odio, pero lo quiero porque después de una año ocultando y deshaciendo amistades, el timeline me quedó lindo, lindo. Aunque últimamente está medio redundante con 9gag. Pero bueno, es prueba de que la gente a la que “sigo” les gustan las mismas cosas que a mí. Aprendí a seguir a gente interesante, inteligente, por ejemplo a tu amigo V y a muchos del Círculo Escéptico. Y ya no necesito ir a los diarios porque mi TL selecciona por mi las noticias más relevantes.

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