Category Archives: Mi vida

Estadísticas de estas fiestas

En unos días es Navidad, y vamos a estar todos embriagándonos con sidra y champagne o con vino de tetra-brik. Pero la celebración comienza antes. No sólo con el pan dulce que los supermercados venden alegremente desde octubre, sino también con las putas hermosas tarjetas de navidad que la gente envía cada año — lo reconozco, soy de los que tienden a enviar tarjetas.

Mi problema no es con las tarjetas, es con el contenido de las tarjetas. Por año debo recibir una o dos tarjetas interesantes. El resto, si no son publicidad, son cosas del año anterior que reenvian reemplazando todo lo que decía “2010” por “2011”.
Para hacerlo más gráfico, mi bandeja de entrada estaba compuesta, más o menos, por esto:

Mi bandeja de entrada durante el año
Mi bandeja de entrada durante el año

Y en el último mes, aproximadamente, pasó a ser algo más tenebroso. La imagen grita por sí sola:
Mi bandeja de entrada durante las fiestas
Mi bandeja de entrada durante las fiestas

¡Díganme que no soy el único pobre diablo que se ve así de afectado por las fiestas!

[OT] Hay que quemar a todos esos negocios que ponen arbolitos de Navidad a principios de noviembre. Diluyen el espíritu navideño (si es que existe tal cosa).

Dos patitos

O, hablando más claramente, hace un mes cumplí veintidos años, y como los tres últimos hice mis estadísticas. Este año sumé al juego una prueba social en Facebook (ver más abajo). Recibí saludos por muchos medios (ver gráfico) y manifestado de diferentes formas: desde saludos a regalos, pasando por la extraña demostración de Ereth, que me sacó mi cerveza y bebió alegremente de ella demostrandome así una innovadora forma de gratificación.
Como ya les comenté, cumplí 22 años. El número 22 es desastrosamente aburrido. Es uno más que veintiuno, uno menos que veintitrés, son dos números dos, pero no es primo, ni potencia de 2, ni define nada trascendente. Lo único interesante que encontré es que el Titanic iba a 22 nudos cuando chocó contra el iceberg. Way to go! Continue reading Dos patitos

La merienda de Zim

Hace ya más de una semana fuimos –con mi novia con una señorita que no voy a mencionar para proteger su identidad- a merendar a la confitería de una reconocida chocolatería de Bariloche. Esta chocolatería no sólo es reconocida por su chocolate (que es mi favorito de los chocolates locales), sino que también es recordada por muchos por su peculiar decoración y detalles de diseño. Hace un tiempo estaban en un local mucho más chico, que se caracterizaba más que nada por tener una vereda con figuras formadas a partir de un ingenioso mosaico de piedras. Ahora están en una esquina (Mitre y Rolando), diseñada por la misma persona que diseñó el local anterior, Esteban Dambrauskas (el padre de un asiduo fan lector de este blog, ErethAkbe).
Estoy hablando, claro, de Mamsuchka, y a continuación les voy a describir la merienda de Zim. Continue reading La merienda de Zim

Scribbler

Soy todo un artisto.
La mayoría de nosotros no pasamos de los dibujos de jardín de infantes. Monigotes, casas con perspectivas terriblemente imposibles, y otras cosas por el estilo.
Cada tanto hacemos algo más desastroso que de costumbre, pensamos que es arte, y al rato nos damos cuenta de que sólo era algo excepcionalmente desastroso.
Para todos los que necesitamos un algo más, apareció esta herramienta para perder el tiempo interesante. Se llama Scribbler, y hace que nuestros dibujos se vean… interesantes.
Básicamente, vamos generando lineas y en los puntos donde se quiebran (para formar curvas, por ejemplo) se generan nodos. Cuando pasemos dibujando cerca de un nodo, se crearán lineas finitas hacia ese nodo, dándole a la imagen un aspecto peculiar.
Hagan la prueba! (Y compartan los resultados, si quieren)

EDIT: En los comentarios dejaron dibujos muy buenos! Envíen los suyos! :)

Crónica de una visita al dentista

Este post lo escribí esperando mi turno en el dentista.

un dentista
Dentista
Faltaban 10 minutos y aun me encontraba en la oficina. Haciendo uso de mi habilidad para viajar por el continuum espacio-temporal de este universo, me las ingenié para recorrer las cuatro cuadras que me separaban del consultorio de mi dentista para estar justo a las 18:30 en la sala de espera. Sabía que era probable que se demore y no me atienda puntualmente. Pero no quería arriesgarme a llegar y haber perdido mi turno por dos minutos.
Aunque apenas llegué estaba la secretaria, pronto se fue hacia las profundidades del consultorio, sin siquiera saludarme. Me hizo recordar las películas, cuando el protagonista entra en un lugar desconocido y alguna criatura subordinada del malo más malo espía entre las ramas, desde la oscuridad, y corre a contarle que alguien a vulnerado los límites de su territorio.
Un dentista amigable
Una intervención odontológica rutinaria
Pero no escuché mi nombre. Sólo sonidos infernales, máquinas endemoniadas… nunca estuve en una sala de tortura, pero creo que se escucharía similar a esto.
Y aquí en la sala de espera reina la quietud. Mientras el sol me abrasa la espalda, espero, en silencio, escuchando al sufrimiento susurrarme palabras perturbadoras al oido con su aliento helado (usa cierta marca de dentífrico que no quiero mencionar, que deja el aliento fresco). El miedo intenta seducirme al otro lado de la sala, pero debo ser más fuerte que él. Llevo casi cuarenta minutos aquí y debo resistir sólo un poco más, para enfrentarme por fin la némesis de mis afecciones dentales.

Update: Sobreviví, no tenía nada.