Este post lo escribí esperando mi turno en el dentista.

Dentista
Aunque apenas llegué estaba la secretaria, pronto se fue hacia las profundidades del consultorio, sin siquiera saludarme. Me hizo recordar las películas, cuando el protagonista entra en un lugar desconocido y alguna criatura subordinada del malo más malo espía entre las ramas, desde la oscuridad, y corre a contarle que alguien a vulnerado los límites de su territorio.
Pero no escuché mi nombre. Sólo sonidos infernales, máquinas endemoniadas… nunca estuve en una sala de tortura, pero creo que se escucharía similar a esto.
Y aquí en la sala de espera reina la quietud. Mientras el sol me abrasa la espalda, espero, en silencio, escuchando al sufrimiento susurrarme palabras perturbadoras al oido con su aliento helado (usa cierta marca de dentífrico que no quiero mencionar, que deja el aliento fresco). El miedo intenta seducirme al otro lado de la sala, pero debo ser más fuerte que él. Llevo casi cuarenta minutos aquí y debo resistir sólo un poco más, para enfrentarme por fin la némesis de mis afecciones dentales.
Update: Sobreviví, no tenía nada.


Mi nombre es Enrico Lamperti, y este es mi blog. Por acá van a encontrar de todo un poco: desde articulos informativos sobre tecnología hasta videos divertidos; pasando por experiencias personales, fotos e incluso mis intentos de hacer música. Para leer más sobre mi, pueden ir a