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Fecha10-04-2009

Atrapado en Ubuntu

screenshotNo es un chiste. Estoy atrapado en Ubuntu. Desde ayer, Windows se niega a arrancar. Todo empezó luego de un update de mi Ubuntu 8.04. Estoy casi seguro de que es mi culpa (compartida con el maldito pingüino) porque ayer después de 267 días sin entrar a Ubuntu largué las actualizaciones. En algún momento apareció algo relacionado al kernel (en dos oportunidades), y busqué la opción del menú más parecida a “no quiero hacer lío, amo mi vida y temo por sobre todas las cosas los cambios de kernel de los que tanto hablan los linuxeros” (eran las opciones por defecto, que en Windows suelen ser las que no hacen tanto daño). No sucedió nada grave. Reinicié y todo funcionaba de maravillas en Ubuntu. Y yo estaba feliz por haber sobrevivido al holocausto.
Pero llegó el momento de reiniciar para volver a la comodidad de Windows (hey, , yo estoy más cómodo en Windows, perdón), y entonces empezó mi peor pesadilla: Windows no iniciaba.
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Fecha26-10-2008

Mi viaje a Bariloche

Este relato sirve de excusa por no haber escrito absolutamente nada en una semana.
El fin de semana pasado salí desde Buenos Aires hacia Bariloche, pero para hacer el viaje más interesante en vez de tomar un colectivo, vine en auto, con mi abuelo al volante. Fue el peor viaje de mi vida.
Luego de sólo 200 km, tuvimos el primer problema: resultó ser un cable suelto, nada grave. Por la tarde empezamos a tener problemas de temperatura (el electroventilador no funcionaba). Mi abuelo tuvo la estúpida mala idea de abrir el contenedor de refrigerante del radiador. Un show de vapor y agua hirviendo. Esa escena se repitió tres veces. Yo no sabía si reirme, insultarlo o preocuparme. También se pinchó una rueda (no fue gran problema).
Por la noche tuvimos problemas para encontrar un lugar donde pasar la noche. Previo a eso, pasamos por la barrera sanitaria donde rocían el auto con insecticida. Justo después de pasar por el rociador, el auto volvió a tener problemas de temperatura y frenamos. Mientras mi abuelo esperaba, yo fui a avisar a la cabina que teníamos problemas. Mientras le comentaba el problema al encargado, mi abuelo empezó a caminar por donde estaba el rociador. Era un sensor automático, asi que él también recibió su dosis de insecticida. A esa altura yo ya quería asesinarlo.
Al día siguiente salimos del pueblo donde paramos, y a los pocos kilómetros nos quedamos. Problema de motor. Llevamos el auto hasta la casa de un mecánico, que reparó el problema (y el electroventilador). Luego de 20 o 30 kilómetros, volvimos a tener problemas. Esta vez, ni siquiera tenía señal en el celular. Mi abuelo se fue a buscar al mecánico, y mientras yo me quedé en el auto. En esa hora y media de aburrimiento, esto fue lo que hice:
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No pueden culparme, estaba aburrido. Finalmente el problema era más serio de lo que parecía, y mi abuelo se quedó en Catriel (así se llama el pueblo) mientras arreglaban el auto. Yo me dispuse a hacer lo que quedaba de recorrido por mi cuenta.
Ipso facto, saqué un pasaje a Neuquén, después de esperar una hora y media a que abran la boletería. Media hora más tarde, me subí al colectivo. Único problema en el camino: los choferes pararon en una estación de servicio a ver el partido River – Boca (y de paso cargaron combustible).
En la terminal de Neuquén fui a sacar pasaje a Bariloche y, para mi desgracia, no tenía ningún colectivo hasta las dos de la mañana. Estuve ocho horas en la terminal. Las primeras tres horas me entretuve paseando (es decir: yendo al baño y comprando algo para tomar) y dibujando. Hice un dibujo que de lejos se ve bastante lindo. Expresivo como él solo. Mírenlo.
Luego me conecté a internet con la notebook (malditos, 10 pesos por una hora y media de navegación… pero para la próxima vez ya se cómo funciona la red y se qué hacer para colgarme -ustedes no leyeron eso-). Ya estaba cerca de la hora de partida, asi que preparé todo… me fui a tomar un café. Y el colectivo no llegaba. Una hora más tarde seguía esperando. Finalmente llegó con una hora y media de retraso y dijeron que era por culpa del cambio horario. Pero bueno, ya estaba terminando el viaje. Me subí al colectivo, me puse los auriculares, y escuché música mientras dormía (me encanta hacer eso). Finalmente llegué a mi casa. Después de ~53 horas de viaje.
Y no escribí varias cosas más que pasaron en el camino, porque el post se iba a hacer eterno. Para terminar, una serie de fotos del viaje.

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